miércoles, 16 de diciembre de 2009

LAS ARISTAS DE LA OJIVA: El Reloj de Arena.

EL RELOJ DE ARENA

Cada grano que traspasa su angosto desfiladero golpea lo más profundo de nuestro ser. La profesión va por dentro. Su continuo vertido nos recuerda la implacabilidad de Cronos, la única realidad a la que nadie escapa. Solo nos quedará el recuerdo y la fugaz instantánea que algún ávido artista de la imagen sea capaz de captar.
El tiempo que se nos fue en nada se parece al que nos espera. El futuro quedará retratado en nuestra historia gracias al esfuerzo de aquellos que se empeñan en absorber cada momento, cada instante y cada movimiento de la evolución de nuestra Semana Santa.
Los amantes de esta Pasión tan nuestra os animamos a que sigáis desempeñando está labor tan gratificante y a que continuéis dejando constancia de los grandes momentos y de los instantes más íntimos.
Si en el pasado, alguien hubiera tenido el mismo entusiasmo que tiene el gran fotógrafo de las Cofradías, al que considero un hermano, las escenas que esbozan nuestra Semana Santa del ayer, no serían hoy día piezas de incalculable valor y casi en peligro de extinción.
Amigo Valdayo, como tú bien sabes el valor de la imagen es incalculable, al igual que su utilidad como documento histórico y sentimental. Si tu labor de captación pudiera retroceder en el tiempo no nos serían tan ajenas las madrugadas de capirotes blancos, el redoble del tambor penitente en la tarde del Sábado Santo o la magnificencia del Crucificado de Orce sobre un monte de claveles rojos.
Cada cosa tiene su momento, y ahora ha llegado el tuyo y el de los que como tú se afanan por captar lo más bello de lo bello, lo más recóndito de lo oculto y lo más preciado de lo espiritual.
Y ahora que lo recuerdo, cuando me enviaste esta foto, querías que dedicara mis palabras al V Aniversario de la Bendición de la Virgen de las Lágrimas.
Lo siento pero a veces la ojiva me guía por otros caminos.

Alfonso J. Madrid

Foto: Manuel V.