viernes, 22 de febrero de 2008

LAS ARISTAS DE LA OJIVA: Monumento.

MONUMENTO 

Los genios de la literatura local siempre la han nombrado en sus escritos como la joya de la arquitectura medieval de la comarca. En sus muros permanecen escritos muchos de los episodios más significativos de la ciudad, los buenos y también los malos. Una ermita, mil historias. De su techumbre colgaba aquel lagarto, mitad mitológico, mitad real, que ha forjado una de las leyendas más fascinantes de la ciudad. Esto ocurrió en el siglo XX, pero años antes, en el XVI, se cuenta que en sus muros, cobijada en una pequeña hornacina exterior, recibía culto una pequeña Virgen de alabastro a la que los pobladores del lugar otorgaron el título de Salus Infirmorun.
Sufrió los movimientos revolucionarios de 1936 cuando se castigó el Patrimonio de La Palma, las epidemias del siglo XIX, el terremoto de 1755, y de todos se repuso, y ahí sigue, en pie, cual bastión militar triunfante tras miles de acometidas.

La ermita es un interesante modelo de la arquitectura del mudéjar sevillano, una auténtica joya por sí sola, que alberga en su interior un extraordinario patrimonio escultórico y pictórico. Ella, y aquellos que la moran llevan siglos velando por esta ciudad, que sin embargo estaba poco a poco olvidándose de que después de cuatro siglos hay que estar más pendientes de una edificación tan anciana, darle mimos, cuidarla y de vez en cuando regalarle algún que otro detalle.

Y cuando parecía que su destino consistiría en recordarla con todo su esplendor solo a través de viejas fotografías, saltaba la noticia:
La Junta concede la categoría de monumento a la ermita del Valle de La Palma del Condado, después de veinticinco años de espera”.
Puede ser un rayo de esperanza para esta alhaja mudéjar, desprestigiada y olvidada, deteriorada y deslucida por el paso del tiempo, pero no por ello menos importante para nuestra ciudad, que contemplaba con pavor como su destino caminaba hacia un trágico final.

Ahora vienen a ti, querida amiga del alma, después de un cuarto de siglo de espera.

¿Por qué ten han maltratado de esta forma? ¿Por qué después de cuatro siglos de existencia, has tenido que esperar 9.129 días para que te concedan una distinción administrativa que el pueblo te había otorgado desde el primer día que te contempló en pie, bajo la dirección de aquellos alarifes mudéjares?.

Sentado bajo tu monumental portada lateral, escuche como las ojivas susurraban que la Virgen ya no reclamaba Socorro para su ermita.

Alfonso J. Madrid

Foto: Manuel V.