lunes, 1 de diciembre de 2014

SANTA CRUZ CALLE SEVILLA: Eclipse en el regreso de la Santa Cruz de la Calle Sevilla.

Eclipse.
Sol alrededor del sol, luz que oculta a la luz, eclipse en el corazón... y La Palma brilló reluciente porque de nuevo se respiraba, porque su reflejo ya se enmarcaba en los perfiles de la calle y el universo se crecía en la pureza del más auténtico de los equilibrios.
La Santa Cruz de la Calle Sevilla regresaba a La Palma el pasado 28 de noviembre envuelta en la emoción de la espera de los que durante casi un mes de ausencias han echado de menos su relucir de plata en la Capilla.
Han sido centenares los piomperos y palmerinos, devotos de la Santa Cruz, que durante todo el fin de semana se han acercado a admirar de cerca el brillo inconmensurable con que el Sagrado Madero de la Calle Sevilla ha vuelto de esta leve intervención conservacionista a la que ha sido sometida en el sevillano taller de orfebrería de los Hermanos Delgado López. El traje de plata labrado en 1948 por el afamado orfebre D. Manuel Seco Velasco ha recuperado la plenitud de su esplendor con la minuciosa limpieza y el baño de oro fino de 24 quilates que se ha aplicado a las piezas doradas correspondientes.
En la Capilla, la Cruz se presentaba a los pies del camarín, a la altura de los fieles, enclavada en su trono de ángeles y querubes, luciendo el exquisito sudario de Santa Isabel y flanqueada por un elegante exorno floral a base de rosas blancas. 
Emociones a flor de piel, sentimientos encontrados y sensación de gozo en el alma piompera de La Palma. Muchos han echado de menos su presencia goticista, el calor de mediodía de mayo que transmite su plata, la luz de Dios que emana su centro sacramental y su abrazo de eternidades en el que abarca a tantos que la tienen como guarda y guía de sus vidas.
Prodigio bendito, dichosos sean los piomperos y La Palma porque sólo aquí, sólo en la Calle Sevilla se ha producido el milagro y un Sol ha sido capaz de eclipsar al mismísimo sol.

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Fotos: J.D. González