LAS ARISTAS DE LA OJIVA: Tus Mil Rostros.

 TUS MIL ROSTROS

Tan presente y tan invisible. Tan sagrado y tan humano a la vez… ¿es tu transparencia Señor lo que nos ciega o somos nosotros los que no conjugamos el acertijo que nos invitas a vivir?.
Señor ese rostro tuyo no sufre por las espinas, ni por el dolor, ni por las burlas, ni tan siquiera por lo que has de sufrir en el camino de la injusta muerte que te hemos regalado.
Y ni con eso completarás tu misión… El cielo tendrá que esperar… Aún, después de tantos años, no hemos entendido que tras ese perfil lastrucciano que la materia te otorga, se esconde mucho más de lo que los hombres de hoy somos capaces de entender…
Sólo respondes a las plegarias de que quien te busca en la oración, en el ruego entre la bulla, en la devota y vieja cercanía. Y nunca preguntas… y no será porque no te damos razones.
Pregunta, Señor, pregunta. Cuestiona, Señor, nuestros actos, ¿acaso no vemos en tu rostro a los más necesitados?.
¿No estás Tú en los mendigos?, ¿o quizás en las colas del paro?. ¿Estás, Señor, en los hospitales? ¿y con los que son desahuciados?.
Pregunta, Señor, pregunta, que los hombres también necesitamos que Tú nos cachees el corazón. ¿Son ellos los cautivos del siglo XXI?. ¿Son sus mil rostros lo que reflejas en el tuyo cada Martes Santo?.

Alfonso J. Madrid

Foto: Manuel V.