martes, 3 de enero de 2012

LA PALMA COFRADIERA: Resumen de Nuestro Quinto Año - Diciembre 2011.

  DICIEMBRE 2011

Todo estaba consumado, sin duda, para mí, esta es la imagen de diciembre y quizás la que mejor resume todo el año, porque todo el año estaba pensado para este instante, para el momento en el que la Señora, la Madre de los palmerinos volviera a su Altar Mayor Coronada Reina de La Palma.
Está claro que la gran instantánea del año y la de muchos años venideros será la del momento en el que la corona le es impuesta, pero el instante que se refleja en esta foto lo condensa todo: la presentación del programa de la Coronación; el desarrollo mismo a lo largo de todos estos meses de los cultos y actos presentados; la unción de enfermos; el traslado a la parroquia y su vida cotidiana presidida por la Imagen de María del Valle; las misiones; el concurso infantil y el cuento del “milagro”; los Rosarios vespertinos; el Triduo de Coronación; el engalanamiento de las calles; la efervescencia del pueblo en los días previos; la transformación de nuestra plaza en el templo más grande que nunca haya habido en La Palma; la expectación; la incertidumbre de la nubes; la palabra de ánimo; la lluvia desde el mismo cielo bendiciendo la corona entrando en la plaza; el llanto de los palmerinos que desde los aposentos empíreos no querían perderse la imposición; los vivas a “Nuestra Señora del Valle Coronada”; el esplendor de la estrella de la madrugada reluciendo más que el sol en su procesión triunfante; la felicidad de un Obispo que se quita el sombrero ante la Señora y le regala de manera espontánea en plena calle su solideo; el recuerdo de los que la vieron llegar setenta y cinco años antes; la vuelta precipitada al Templo en medio de la multitud más inmensa que hayamos podido contemplar en nuestra ciudad; el esfuerzo de unos costaleros que la llevan cada año y de los que rehicieron la ropa muchos años después de la última vez; el calor de un pueblo en el Traslado a su Templo más frío de toda la historia y el enorme vacío en ese otro Altar Mayor que parece haberse quedado sin algo que siempre formó parte de él.
Esta foto simboliza el final de un tiempo de gloria en La Palma del Condado.
Nada volverá a ser igual después de esta instantánea. Con ella se acaba la espera y el goce de lo vivido, con ella sólo nos queda la felicidad de la que hemos disfrutado. La certeza de sabernos afortunados por haber vivido en estos tiempos, porque nada que se pueda celebrar podrá igualar lo celebrado; ninguna conmemoración, ninguna efeméride, ningún nombramiento llenará de gozo a tantos palmerinos. Porque nada hay en la Iglesia relacionado con el mundo de las Hermandades que pueda compararse con la importancia de una coronación; dentro de unos años la propia Hermandad celebrará el primer centenario de su erección y dentro de veinticinco el primero de la imagen, o poco después los seiscientos años de devoción documentada, pero en ningún caso se podrá equiparar con lo que ha sido su Coronación, porque ha sido de todos y para todos.
Personalmente esta imagen me provoca un sentimiento de satisfacción por el deber cumplido. Satisfacción por haber formado parte de la Junta de Gobierno que se puso al servicio de todos los devotos de la Santísima Virgen para que aquello que podría ser lo más grande vivido en nuestra ciudad lo fuera realmente. Satisfacción porque el pueblo respondió a la llamada de su Virgen y la arropó desde el 23 de octubre del año anterior abarrotando el teatro en la presentación del cartel y de los cultos, hasta ese mismo instante que volvía a su casa, al Templo que le fue erigido para Ella, navegando en una multitud de palmerinos que estallaban de júbilo como la torre misma de nuestra Iglesia y no dejaron de vitorearla como su Madre, su Alcaldesa, su Patrona, su Reina Coronada.

Antonio J. Baeza Angulo
Pregonero del Valle 2011

Foto: Manuel V.