jueves, 29 de diciembre de 2011

LA PALMA COFRADIERA: Resumen de Nuestro Quinto Año - Septiembre 2011.

  SEPTIEMBRE 2011


Septiembre se muere, se muere dulcemente,
con sus ramitas secas, con sus flores silvestres.
Un amargo silencio, se quiebra en su vertiente,
Y en su luz amarilla, las amapolas duermen.

Yo esperaba septiembre, para volver a verte
en un mundo infinito, de sueños en mi mente.
Yo esperaba tranquilo, meciendo mis recuerdos,
y me quedé de nuevo dormido en mi presente.

Septiembre se muere,
y en su marco de estrellas,
de luces de nostalgias,
la luna empalidece.

Septiembre engalanado, como novia de alma errante,
estremecido entre las sombras,
recogiendo suspiros de susurros anhelantes.
Septiembre, tiempo de racimos y de orar
de sueños cumplidos que se van,
de esperanzas blancas por llegar.

Un año más, desde los cielos, bajaba hacia nuestra bendita tierra, para mostrarnos sus gloriosos Dolores, la Titular de la Hermandad Servita del Santo Entierro. Como cada 15 de septiembre se celebraba Solemne Función religiosa en honor de su Onomástica, en la que el cuerpo de la Policía Local de nuestro pueblo rendía honores por ser su Patrona y Protectora.
Y yo esperaba septiembre, para volver a verte. Y este año, septiembre tenía la peculiaridad de que la Santísima Virgen de los Dolores compartiría su Función Principal con Nuestra Señora del Valle, Patrona y Alcaldesa Perpetua de nuestra ciudad, que con motivo de su próxima Coronación Canónica ocupaba el Altar Mayor de nuestra Parroquia. Imagen inédita que desde hacía varias décadas no contemplaban los ojos de los palmerinos. Pero también era inédito el evento que se celebraba, pues no se recuerda que en alguna otra ocasión la Virgen de los Dolores estuviera celebrando sus cultos y expuesta en Besamanos, ante la presencia de nuestra Excelsa Patrona.
Y como de un año especial se trataba, la Junta de Gobierno de la Muy Antigua y Fervorosa Hermandad Servita y Cofradía de Nazarenos del Santo Entierro, no quiso dejar pasar la ocasión y volver a unir bajo la misma Madre a dos advocaciones tan queridas y arraigadas en nuestro pueblo. Como dijera en sus palabras el Hermano Mayor, D. Juan Jesús Ramos, “nuestra Hermandad quiere convertirse en un hogar más, en una familia más de las tantas que han contribuido con su donación a ese gesto de Amor que ha supuesto la realización de la Corona de oro para nuestra Patrona”, entregando al Divino Infante de Nuestra Señora del Valle, unos zapatitos en plata de ley sobredorada, para que los luciera el día de su Coronación Canónica.
Y  mientras tanto, yo seguía esperando septiembre, para volver a verte, en un mundo infinito de sueños en mi mente, y meciendo mis recuerdos, de nuevo me quedé dormido en tu presente.
El presente que se recoge en la fotografía elegida para representar el citado mes, muestra la ilusión de los hermanos del Santo Entierro, en especial de dos niños, nacidos y criados en el seno de esta Hermandad, y que portaban los zapatitos, que la Santísima Virgen de los Dolores regalaba a su Bendito Hijo.
Fue con esta emotiva Eucaristía, como esta Corporación Servita veía cumplido uno de sus sueños más próximos. Pero La Palma seguía soñando, viviendo días de gozo, de esperas, de incertidumbre, de anhelos, de esperanzas.
Y tras sus Dolores, septiembre se muere, buscando ansioso en el calendario el momento esperado por todos desde hace ya años. Septiembre se muere, y La Palma se hizo Valle fértil de amor, que los hijos de este pueblo, quisieron postrar en las sienes de su “Salus Infirmorum”, en forma de Corona.

José Miguel Velázquez Ramos
Miembro de nuestro Equipo

Foto: Manuel V.